En medio de las habituales discusiones políticas, en Fernando de la Mora surgió un comentario que, además de generar debate, despertó más de una sonrisa. El medio Canal E publicó que se habla de un supuesto vínculo sentimental entre Víctor Molas, precandidato a intendente, y Myriam Rodríguez, precandidata a concejal, ambos con aspiraciones dentro del mismo municipio.
Más allá de lo personal, la situación plantea una pregunta que muchos se hacen en voz baja y otros no tanto: si Víctor llega a la Intendencia y Myriam a la Junta Municipal, ¿quién mandara realmente?
Porque una cosa es la teoría institucional y otra la práctica cotidiana. En los papeles, las funciones están claras; en la vida real, las decisiones suelen tomarse entre pasillos, reuniones… y quizás alguna cena familiar.
Bromas aparte, el escenario sirve para recordar que la política local no solo se construye con ordenanzas y decretos, sino también con relaciones humanas, afinidades y acuerdos. Y que, al final del día, la ciudadanía espera que, más allá de cualquier vínculo, el interés público tenga siempre la última palabra.
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